Piensa lo que quieras (a lo inevitable).
Empezaba a sentir una ligera sensación de humedad y un breve escozor. Picaba tenuemente. Tenía una cierta impresión de incomodidad, imposible de reprimir. Poco a poco, la humedad, muy suavemente; y, de una manera delicada, inconscientemente, fue brotando, tomando cierta consistencia. Ya no era solamente un ilusión. De forma inevitable escapaba a su cobijo.
Paulatinamente fue tomando cuerpo, muy despacio, cada vez mas visible. Se ensanchaba por su parte inferior, donde se hacía mas notoria; y donde, el reflejo producido por su transparencia, mas se dejaba sentir. Despacio, muy despacio; pero sin pausa, fue avanzando hasta lograr su máxima nitidez. Una vez en su cenit, alcanzó su mas brillante esplendor. Se resistía a cambiar.
Poco tiempo duró su complacencia, un instante fugaz. Incondicionalmente, y sin preámbulos, continúo su progresión. Gradualmente, sin oposición, fue estirándose. De forma irremediable; tras de sí, dejaba una transparente muestra de su paso. Conforme se extendía iba alargando su peculiaridad. Incomprensiblemente, en su prolongamiento, apuraba su existencia.
Gota a gota, suavemente, tal como empezó, fue agotándose, hasta dejar de ser. Solo una leve huella, de humedad, deja constancia de su efímero existir.
23/04/1993.
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