Entrada
“No guardes nunca en la cabeza aquello que te quepa en un bolsillo”
Albert Einstein
Después de asearme un poco, y mientras tomaba algo, le di un vistazo a una revista. Leía rápidamente las páginas, cuando de pronto me paré en una palabra, “entrada”. ¡Qué coño significaba! No tenía conocimiento de su significado, al menos no me acordaba.
Intrigado, decidí averiguar qué sentido tenía esa palabra. Me vestí y salí a tomar un café al bar de la esquina. Allí le preguntaría a algún conocido.
—Buenos días
—Buenos días —respondió el camarero—. ¿Le pongo lo de siempre?
—Sí, gracias.
Me acerqué a un cliente conocido y le pregunté.
—Hola, a ver si me puedes ayudar a explicarme una palabra que no recuerdo muy bien que quiere decir.
—Claro, dime.
—A ver si me puedes explicar el término “entrada”
—Pero eso está tirao. Mira, por ejemplo, cuando en un partido de fútbol un jugador le quiere quitar el balón a uno del equipo contrario le hace una “entrada” para robárselo. Así de simple.
—Entonces, cuando uno le quiere quitar algo a alguien, ¿eso es una “entrada”?
—Qué va, eso es otra cosa, te digo que quiere decir eso en el fútbol.
—Ah, vale, gracias.
No me quedé convencido con esa aclaración y me quede dudando. Entonces se me acercó otro cliente, y de manera muy amable entabló una conversación.
—Muy buenas, perdone que me entrometa —dijo el parroquiano — He oído que estaba usted preguntando por una “entrada”.
—Sí, pero…—no me dejó terminar—.
—No se preocupe, dígame para que espectáculo la desea.
—Creo que se ha confundido. Yo lo que quiero saber es ¿qué es eso de “entrada”?
—Entonces he entendido mal, pero yo le explico que es una “entrada”. Si quiere entrar en un evento deportivo, en un cine, un teatro o un museo, necesitará usted comprar un billete o adquirir un tique para asistir a dicho acto. Eso es una “entrada”.
—Pues gracias por la aclaración.
Bien, ya tenía otra cuestión en la que pensar. Se me acumulaban las dudas, ya me iría aclarando.
Salí dispuesto a dar una vuelta, para hacer tiempo, hasta la hora del almuerzo. De pronto me encontré con un vecino. De los pocos que conocía de vista, porque de nombre no sabía el de ninguno. Ya no son las cosas como antes.
—Buenos días, vecino —me dijo.
—¿Qué tal, como estamos? —le correspondí al saludo, y empezamos a charlar.
Durante la conversación aproveché para preguntar por la dichosa palabra.
—Oye, tengo una duda sobre un término. Llevo desde que me levanté dándole vueltas. Quiero saber que es “entrada”.
—Hombre ¡como no! Mira, que cada vez que llegas a un sitio y pasas de un lugar a otro haces una “entrada”. Otro ejemplo; cuando llegas a tu casa y pasas al interior has cruzado por la “entrada”. Espero que te sirvan estas explicaciones.
—Sí, gracias, supongo —pero me pregunté, «si lo que hago es salir de casa, entonces no pasó por la entrada, ¿será otra cosa?, ofú que lío»
Continúe con mi rutina hasta que vi un local de comidas, «me estaba entrando hambre». Llegué al restaurante y me acomodé en un lugar tranquilo. Se me acercó un camarero, muy amable, a preguntar.
— Buenas tardes, ¿qué desea?
—Quisiera comer algo, ¿qué me puede ofrecer?
—Sí, señor, le digo. De “entrada” le puedo ofrecer…
Dejé de prestarle atención, «¡oh no!, otra vez»
— ¿Señor? —me interpeló.
—Perdona, es que no sé qué es eso de “entrada”.
—“”Entrada“” es lo primero que se sirve. Como un aperitivo o una propuesta que viene antes del plato principal. —Me comentó el camarero.
Lo dejé estar, y me limité a pedir y degustar las viandas que había solicitado. Ya, tenía más cosas en que pensar.
Estuve paseando hasta que abrieron las tiendas. Me hacía falta un frigorífico nuevo y quería preguntar precios. Vi una tienda de electrodomésticos y entré.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo atenderle? —dijo el dependiente dirigiéndose a mí.
—Pues mire, estaría interesado en un frigorífico de dos puertas. Quisiera información sobre aquel plateado de allí —le comenté señalando una nevera enorme que sobresalía del resto por su presencia.
—Muy buena elección —y, empezó a enumerar todas sus características.
—Gracias, me interesa, me podría indicar cuanto saldría a plazos-
—Eso depende —contestó.
—Depende de que —interpelé yo.
—Pues del tiempo que tarde en pagarlo y si entrega algo de “entrada”
—¿Cómo?, ¿entrada?
—Sí, una cantidad al principio, de parte del importe total, para rebajar la cantidad mensual a pagar —me aclaró el vendedor.
Después de proporcionarme todos los datos, le dije que ya lo pensaría. Y volvería si me interesaba. Estaba un poco aturdido por haberme vuelto a topar con la ya mencionada palabra.
Empecé a pasear, a ver si me tranquilizaba. Pasé por delante de un teatro, estaban representando una obra. Y, decidí entrar a ver si podía evadirme algo. Me dirigí con parsimonia a la taquilla.
—Buenas noches, quisiera un billete para la función —me dirigí a la señorita que se encontraba tras la ventanilla.
—Enseguida, pero tendrá que darse prisa —me respondió.
—¿Por qué? —le repliqué.
—Podría perderse la “entrada”
Me puse blanco, rojo, y de otros colores. Me sentí mareado y creo que hasta llegué a tambalearse.
—El preámbulo, el comienzo —me aclaró al ver mi confusión.
—Mire, olvídelo. No quiero saber nada más —Dije dirigiéndome hacia ella.
Me encaminé hacia mi casa. Pensando solamente en acostarme e intentar olvidarme de todo lo acontecido en este día.
Después de dar muchas vueltas, al fin, me quedé dormido.
A la mañana siguiente, aún estaba en la cama. Me encontraba en un estado de duermevela cuando sonó el timbre. «¿Quién será a estas horas?». Miré el reloj y eran ya las diez de la mañana. Fui hacia la puerta con desgana. Mientras, el timbre, seguía sonando.
—¿Quién es?, ya va.
—De correos —respondieron desde el otro lado— le traigo un paquete.
Abrí y recogí el envío, dándole las gracias al cartero. No recordaba haber pedido nada, pero bueno, estaba a mi nombre y todo parecía correcto. Empecé a desembalar el bulto mientras preparaba el café. Estaba intrigado por el contenido. Era un libro. Cuando leí el título creí que seguía dormido y no estaba despierto. Real diccionario de la lengua.
Comentarios
Publicar un comentario